Estambul: Que una mala experiencia no te desanime!

Pensaba exactamente eso mientras abandonaba esta ciudad, la más famosa y poblada de Turquía. Catalogada como una de las más bellas del mundo. Destacada por su valor artístico y famosa por sus mesquitas -las cuales lamentablemente no tuve el placer de conocer-. Estambul es una ciudad a la cual, a pesar de haber vivido una mala experiencia, sin dudas volvería.

EstambulEl título original de este post era: ¨Que no te estafen en Estambul¨. Un titulo fuerte, quizá demasiado para una ciudad tan bien valorada en el mundo de los viajeros. Pensé mucho en si realmente valía la pena escribir un articulo con tintes negativos sobre esta ciudad. Pero llegue a la conclusión de que este post no es contra una ciudad, sino que es a modo de advertencia sobre una situación particular que por lo visto se da muy a menudo en la capital turca.

Cuando me pasó lo que les voy a contar me sentí muy ingenuo. Pero luego me enteré de muchos casos idénticos de otros viajeros y es por eso que me atrevo a escribirlo. Para que no te pase lo mismo que a mi y a tantos otros.

Sin más preámbulo, paso a contarles. En Abril del 2016 llegué a Estambul en un vuelo de Turkish Airlinespor lejos la mejor aerolínea en la que viaje hasta el momento-, más precisamente al aeropuerto Sabiha Gökçen, que se encuentra en el lado asiático de la ciudad. El otro aeropuerto internacional Atatürk se encuentra en el lado europeo.

Mi estadía en Estambul consistía mas bien en una escala extensa de un vuelo muy barato que conseguí en Skyscanner. Ya había hecho escala en Estambul durante el vuelo de ida. Aunque fueron unas pocas horas, las imágenes que vi desde el autobús yendo de un aeropuerto a otro, me fascinaron. Fue por eso que al saber que tenía muchas horas de espera a la vuelta, decidí que iría a recorrer la ciudad aunque tan solo fuera por unos momentos.

Tome el autobús Havas que por 10 liras (€5) me llevó desde el aeropuerto al barrio Taksim. Llegue al hostel  BellaVista Hostel Beyoglu, donde había reservado previamente. Un hostel sencillo pero muy agradable.

Luego de una ducha reparadora y con el cansancio a cuestas salí a sacar algunas fotos. Mi plan era comer un shawarma, tomar una cerveza y regresar temprano a la cama. Tenía que arrancar el día aproximadamente a las 4 am.

Conseguí pasear un poco y sacar algunas fotos. Llegué a una calle muy concurrida con muchos puestos de comida. Observando que puesto sería el más tentador me decidí por uno y me acerqué a pedir un shawarma. Al mismo tiempo se acercó también un chico que comenzó a hablarme en ingles. Se llamaba Kae y era de Chipre.

Comenzamos a hablar de viajes. Le comenté que venía de Barcelona y él me contó que hacía poco había estado allí porque su hermano vive en la ciudad. Hablamos de fútbol y varias cosas más. Me contó que él también estaba viajando. Que estaba hospedado en un hostel cercano y que allí le habían recomendado un bar muy bueno, típico de Estambul. Quedaba a tan solo unas cuadras de donde estábamos y me propuso ir por otra cerveza a ese bar.

Aquí fue la primera vez, de varias en la noche, que no le hice caso al instinto. Sentí que no tenia que ir, que ya había cumplido mi objetivo, pero para no ser descortés con otro viajero, acepté. Al dicho de ¨ok, pero sólo una cerveza y me voy¨ fuimos en busca del bar.

Seguimos charlando mientras caminábamos. Al llegar, otra vez el instinto encendió su alarma, otra vez la misma sensación. Sentía que no tenía que estar ahí, sin embargo otra vez para no ser descortés, accedí a entrar.

Una vez adentro, comencé a sentirme incomodo. Mientras Kae estaba encantado con la charla yo observé con paranoia todo lo que sucedía. En ese momento ya no escuchaba lo que Kae me decía. Observaba atentamente la situación. Noté que sólo había hombres que promediaban los 60 años de edad. Las chicas no superaban los 25 años.

Mientras yo estaba inmerso en mis observaciones, Kae ordenó dos cervezas. En ese momento finalmente decidí hacerle caso a mi instinto y le dije que me quería ir. La situación me daba muy mala vibra y quería regresar al hostel.

Él muy amable y alegremente me dijo que no había problema. Como ya había ordenado las cervezas me pidió que nos quedáramos unos minutos a tomarlas y luego nos iríamos.

Intenté tomar la cerveza lo mas rápido posible pero no fue lo suficientemente rápido como para evitar lo que iba a pasar.

Mientras intentaba terminar mi cerveza, en un pestaneo, llegaron varios mozos, del tamaño de Schwarzenegger, con varios cócteles y distintos platos de comida. Uno a uno los fueron dejando en nuestra mesa. Al ver esta situación y ya un poco alterado le pregunté de mala manera a Kae, ¿vos pediste esto? a lo que me respondió que el no había ordenado nada.

Instantáneamente me dirigí a uno de los mozos que seguía trayendo cosas y le dije, ¨yo no pedí nada de todo esto¨. En un ingles muy turco -lease muy fuerte y marcado- me respondió: ¨It´s on your table, its yours¨ (si está en tu mesa es tuyo).

A raíz de esa respuesta comencé una discusión a la que se fueron sumando cada vez más mozos. Comencé a notar -acorde avanzaban los minutos- que cada vez tenia menos chances de librarme de la situación. Al cabo de unos minutos que parecieron siglos, pedí que por favor me traigan la cuenta, aclarando que solo iba a pagar las cervezas que pedimos.

Cuando el mozo regresó con la cuenta, me llevé la desagradable sorpresa de que el ticket era de €500 (euros). Por un momento me puse pálido. Me bajó la presión. Al recuperarme comencé a discutir fervientemente. Les dije que aún si quisiera pagar esa locura de €500 por dos cervezas, no disponía de esa suma. Era mi último día de viaje y no contaba con esa cantidad. Igualmente me parecía una injusticia.

Como no me creían, tuve la mala idea de sacar mi billetera para demostrar que no mentía. Uno de los mozos me arrebató la billetera, comprobó que solo tenía €50 y comenzó a recriminarme. Pensé que de esa forma me libraría de la situación. Perdería €50 euros y me iría muy enojado a dormir.

Mientras tanto Kae discutía con los demás mozos. Logré recuperar mi billetera después de 3 intentos por arrebatarsela de las manos al mozo. Creyendo que la situación había llegado a su fin ilusamente dije: ¨¿me creen ahora? no tengo €500, no les mentí. Les dejo estos €50 y me voy¨. Aún no había tomado conciencia de lo grave de la situación. Me respondieron que de ninguna manera me podía ir. ¨Te vamos a acompañar  a un cajero automático para que saques el dinero¨. A esta altura todo se había puesto tan tenso que no tenia opción a negarme.

Kae trataba de consolarme ofreciendome pagar la mitad. De repente me encontraba caminando por las calles de Estambul, escoltado por dos mozos gigantes, en busca de un cajero automático.

Llegamos al cajero. En un microsegundo circularon por mi cabeza muchas ideas. Recuerdo pensar en correr lo más rápido posible. Pero lo descarte instantáneamente porque no sabía hacia donde correr ni donde estaba mi hostel. Y si me alcanzaban la situación seguramente se iba a poner muchísimo peor. Ya resignado pensé positivamente. ¨Por suerte aun me quedan €250 en la cuenta, sino, no se que haría.

Saqué el dinero. Se lo entregué a uno de los mozos. Kae hizo lo mismo. Me despidieron con un ¨thank you very much¨.

En mi camino de regreso, insultaba al aire con toda la furia. En un intento por probar los limites de mi estupidez, se acercó Kae y me dijó: ¨ánimo amigo, relájate, vamos por una cerveza a algún otro lugar¨. Mi respuesta no tiene sentido transcribirla.

Lamentablemente esta situación empañó el final de un viaje increíble. Llegue a mi casa totalmente indignado.

Para mi sorpresa, a los pocos días leí que Anthony, publicaba en su Facebook indignado sobre una situación muy similar. Nos habíamos conocido unos meses atrás en Barcelona. Hable con él y me contó que había sufrido exactamente la misma experiencia. A raíz de eso comencé a googlear. Aparecieron cientos de historias muy parecidas. Todas en Estambul.

La verdad es que al encontrar toda esas historias me sentí un poco menos ingenuo. Pero sentí mucha bronca por lo que tuvieron que pasar ellos también. Fue por este motivo que decidí escribir este post. Para que al menos a ti no te pase.

Si algún día vas a Estambul, ojalá disfrutes de esa ciudad increíble y hermosa. Pero ya sabes, si un desconocido te invita a tomar una cerveza en la calle, presta mucha atención a tu instinto.


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Viajero Apasionado. Fotógrafo y Diseñador Gráfico.

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