Sobre mi

Actualmente estoy viajando por el Sudeste Asiático. Empece mi viaje en Europa, más precisamente el 7 de julio en Barcelona.

Recorrí Barcelona, San Sebastian, Nitrán, Sevilla y Formentera en España, Dubrovnik y Split en Croacia; Liubliana, Bled, Kozzana y Bohinj en Eslovenia; Praga en República Checa; Berlín, Munich y Mainz en Alemania; Amsterdam en Holanda; Marsella, Capbreton y Hossegor en Francia; Porto, Lisboa, Sintra, Portimao, Lagos y Faro en Portugal;  Napoles en Italia; Bangkok, Chiang Mai y Pai en Tailandia; Luang Prabang, Vang Vieng, Thakhek, Pakse y Don Det en Laos; Siem Reap en Camboya y voy por más…

Nací en Capital Federal de casualidad, pero me crié en Quilmes, Buenos Aires, Argentina.

En mi niñez viví en las provincias de Corrientes, Entre Ríos, La Pampa y Mendoza lo que posiblemente hizo crecer en mi la sensación de sentirme nómade.

Desde muy chico compartí con mi papá la pasión por el futbol y me inculcó el fanatismo por Nueva Chicago.

De mi vieja heredé el gusto por la música con contenido, por la obra de Serrat y por la música en sí; si solo hablamos de gustos.

Se me eriza la piel y me emociono como la primera vez al escuchar el disco Ten de Pearl Jam. Viajo en el tiempo cuando pongo La Renga a todo lo que da y revivo los años de recitales con todos mis amigos. Espero los miércoles más que al fin de semana, para juntarnos a jugar al fútbol religiosamente. Me relajo cuando canto mientras toco la guitarra y por un rato me desconecto de todo. Me siento vivo cuando se que voy a viajar.

Si de temas académicos se trata tengo que decir que estudié Diseño Gráfico en Ciudad Universitaria en la Universidad de Buenos Aires, pública y gratuita. Y que en FineArt y la Universidad Nacional de Quilmes estudié Fotografía. Pero más que la teoría y los diplomas importa lo vivido, creo yo.

Por eso viví un tiempo en Fortaleza, en el hermoso nordeste brasileño. Donde el calor se hace presente todos los días del año. Donde la vida es caipirinha, alegría, camarones y açaí. Pasé mis días descalzo en la arena y vi caer el sol sobre el mar sentado en la duna más alta de Jericoacoara.

Viví los veranos más hermosos de mi vida en la laguna de Chis Chis.

La primera vez que tuve una tabla de snowboard en mis pies me deje caer por la pista más alta del Cerro Catedral haciendo extremo honor a la inconsciencia, en Bariloche. Me tiré desde las piedras al lago Puelo. Toque la guitarra toda la noche en el Bolsón en la hermosa Patagonia Argentina.

Me tomé una guarapita bien dulce en Choroní, en la preciosa costa caribeña de Venezuela. Me sequé con el calor del viento mientras apreciaba el atardecer en el malecón, luego de pasar el día entero en el mar.

Dormí a la luz de las estrellas a la orilla del mar en la paradisiaca playa blanca en Cartagena de Indias. Me maravillé en Villa de Leyva. Atravesé la selva para contemplar la perfección del mar en Tayrona y presencié el clásico santafesino en el Campín de Bogotá, en la entrañable Colombia.

Corrí por la costanera, compartí mates, charlas, fiestas, tardes de playa y coseché muchos amigos mientras viví en Mar del Plata.

Me tomé un mate bien amargo en La Pedrera. Jugué al futbol en la Paloma. Me emborraché en Punta del Diablo y fuí a la boda de un amigo en Montevideo, en la vecina República Oriental del Uruguay.

Palpité la inauguración del mundial en Porto Alegre sin poder creer que realmente estaba ahí. Se me puso la piel de gallina al escuchar el himno brasileño cantado a capella en el estadio Castelão en Fortaleza. Viví el mundial de fútbol de punta a punta y sufrí la durísima derrota argentina en las playas de Río de Janeiro.

Nadé con el tiburón ballena en el medio del oscuro y profundo océano en las cercanías de la Isla de Holbox. Compartí casa y un sin fin de anécdotas con grandes amigos en Playa del Carmen. Hice fotografía de boda en el caribe mexicano donde aprendí mucho de lo que se. Viví un partido en el mismísimo estadio Azteca, donde el Diego escribió la historia grande del fútbol mundial. Nadé en los cenotes, maravillas de la naturaleza. Me deleité con la gastronomía de México.

Puedo jactarme de ver casi cara a cara a Lio Messi en el Camp Nou. Me deleitó con su magia tanto como la paella que comimos mirando al mar en la Barceloneta o la arquitectura de Gaudí.

Disfruté de los masajes thai en Bangkok. La increíble cultura budista en Chiang Rai y los elefantes rescatados en Chiang Mai. Me hice adicto al Pad Thai en Koh Lipe. Nadé de con las noctilucas en el mar de Andaman iluminado por la luna. Hice snorkel en Hong Island. Recorrí en moto Koh Samui. Aprecié la amabilidad de los locales y disfrute la majestuosa belleza de muchas de las muchísimas islas de la incomparable Tailandia.

Me sentí insignificante ante los templos de Angkor Wat en la calurosa Camboya.

Fui engañado cual niño en Estambul.

Me levanté de madrugada cada día para entrar al mar y pasar todo el día surfeando en la tranquila Santa Teresa. Comprendí el sentido de la frase Pura Vida, en Costa Rica.

Gracias al calor de su gente, lo cristalino del mar y la belleza de sus cayos me enamoré de Panamá.

Leí a García Márquez y una frase me quedó grabada para siempre: ¨La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla¨.

La vida son momentos, los que nos marcan, los que nos forman. Los que nos hacen sentir que estamos vivos y hoy trato de contarla a través de mis relatos y mis fotos.

Intento cada día de hacer sólo lo que me gusta y compartirlo.

Espero que disfrutes de verlo tanto como yo disfruto de hacerlo.

nosotros

Backpacker Mood es un sitio web donde encontrarás mucha información relacionada a todo lo que tenga que ver con viajes. Consejos, recomendaciones, historias propias y de otros viajeros, fotografía, tips aportados por los viajeros locales y muchas cosas más.

Backpacker Mood nació de la pasión por viajar. Aprendí muchas cosas cada vez que cargue la mochila y salí a recorrer. En ocaciones por experiencias vividas y en otras gracias a sitios de éste estilo.
Es por eso que quiero devolver el favor compartiendo lo que aprendí.

Amo viajar
Creo que viajando se aprenden muchas cosas que no se pueden aprender de otra manera.
Como decía Mark Twain
“Viajar es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez de mente¨.

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