Bled, Kozana y Bohinj

Bled es un pueblo que se encuentra a 50 kilómetros al noroeste de Liubliana, la capital de Eslovenia. Famoso por su hermoso lago glacial Bled nos ofrece unos paisajes de ensueño, rodeado de bosques, iglesias y castillos.

>> Lee aquí de mi experiencia en Liubliana

Llegué a Bled luego de hablar con varios viajeros que me convencieron de que ir a pasar el día no era suficiente para apreciar semejante belleza y la considero una apreciación muy acertada. Bled es realmente un lugar mágico. Parece salido de un cuento de hadas. El castillo en el punto más alto del pueblo, su lago de ensueño y la iglesia situada en la que es la única isla de Eslovenia hacen de Bled un lugar del cual resulta muy fácil enamorarse.

Llegué al hostel Ace of Spades cerca del mediodía dispuesto a hacer el check in. Un hostel chiquito y muy acogedor. Los empleados son muy buena onda. Lo que no estuvo tan bueno -además de los 28 euros que cuesta la noche- es que había varios grupos de chicos que se movían en bloque y acaparaban todo el hostel. Si estaban en la cocina era imposible cocinar o sentarse a comer, por ejemplo. Sacando ese detalle eventual, el hostel está muy bien y la ubicación es excelente. Tiene espacios comunes -para mi entender es la parte fundamental cuando viajas solo- una cocina grande y las camas estaban bien. Una vez que me instale, dejé mis cosas y me fui a conocer el lago.

Lago Bled

Me fui sorprendiendo a medida que fui bajando la pendiente que me llevaba al lago. El lago Bled es realmente impresionante. De agua cristalina con tonos verdes, rodeado de árboles, montañas, casas y hoteles de una arquitectura hermosa, no tiene desperdicio. Es un paisaje que se asemeja muchísimo a los lagos de la Patagonia Argentina. Caminé media vuelta hasta la zona en la que está permitido nadar, dejé mis cosas y me fui directo al agua. Entré cauteloso, asumiendo erróneamente que el agua iba a estar helada, pero para mi sorpresa era templada. Un punto más a favor de este hermoso lugar. Pasé todo el día en las inmediaciones del lago y volví entrada la tarde dispuesto a hacer compras para la cena.

Mis días en Bled transcurrieron muy tranquilos, muy conectado con la naturaleza y desconectado de todo y de todos. Fue una etapa del viaje en donde sentí que quería estar solo y disfrutar del lugar. Estuve más cerrado a conocer gente y más abierto a conectarme conmigo mismo. Esto también tenía que ver con que estaba organizando una visita a Kozana, un pueblo que queda a unos 100 kilometros de Bled y es el pueblo donde vivió mi bisabuelo paterno durante su infancia.

En tren a Kozana

Fue así como luego de planearlo partí en tren con rumbo a Plave -la ciudad más cercana a Kozana- para luego iniciar una caminata de 2 horas por la montaña.

El trayecto en tren duró una hora y 15 minutos y pasó por unos lugares increíbles. Una vez en Plave, comencé mi caminata con rumbo a Kozana, fiandome del google maps que a esta altura ya me había dado más dolores de cabeza que soluciones.

Luego de unos 40 minutos de caminata llegué a un camino sin salida y no me quedó otra que volver. Decidido a no hacerle más caso a google, camine hacia una ruta y comencé a hacer dedo (Hitchhiking). Para mi fortuna el segundo auto que pasó, me levantó.

Era una pareja eslovena de unos 75 años, que no hablaban una palabra en ingles ni español, por lo que nos comunicamos por señas. Reconocieron el nombre del pueblo y accedieron a llevarme.

Kozana, conociendo mis orígenes

Kozana es un pueblo muy pequeño. Con decir que solo tiene una calle, y todas las casas están al costado de ésta. Fue muy movilizador para mí estar ahí. Tuve la suerte de contar con mi bisabuelo hasta mis 20 años y con una lucidez increíble. Por esta razón había escuchado mil veces las anécdotas de su infancia en su pueblo. Lo recorrí de punta a punta y me detuve unas horas en la puerta de su casa. Sentí que una parte de mi se sanaba. Fue como visitar la fuente. Generó en mí una serie de sensaciones increíbles que nunca había experimentado. Luego de varias horas me fui de allí, muy feliz.

Anécdotas de viaje

Me dispuse a volver, esta vez decidido a hacer dedo directamente. El primer auto que pasó me paró. Era Bojan, un esloveno muy gracioso y amable, que me ofreció a llevarme a Most Na Soci, una estación bastante más cercana a Bled que Plave. Fuimos conversando todo el viaje, me contó sobre los lugares que más le gustan de Eslovenia y que le encantaría conocer Argentina. Cuando yo le conté el porqué de mi visita a Kozana, se quedó sorprendido ya que me contó que su novia tiene parientes que supuestamente serían parientes míos también. Los parientes de su novia, también son Marinic de Kozana. Cosas locas que tiene viajar y la vida.

En Kozana 66, la casa de mi bisabuelo Giusseppe

Finalmente Bojan me dejó en la estación del tren. Una cervecita Lazko me acompañó en la hora y media de espera. Finalmente volví a Bled con la sensación de haber hecho algo único y que toda mi vida soñé hacer. Una vez en Bled, recibí la hermosa noticia de que mi nuevo sobrino Tomas ya había nacido. El 22 de julio fue un día realmente maravilloso.

Bohinj, el lago que prefieren los eslovenos.

Estando en Bled, escuche más de una vez sobre otro lago, con menos fama y supuestamente más lindo que Bled. También escuche que los eslovenos lo prefieren porque es menos turístico. Así que luego de averiguar como llegar me dispuse a visitarlo. Se llega en bus desde Bled. El bus sale 3 euros y tarda unos 40 minutos.

Todo lo que había escuchado del lago Bohinj se quedaba corto. Que lugar increible! No quiero ser redundante en adjetivos pero es un lugar realmente maravilloso. Caminando por el sendero que rodea al lago me sorprendía con cada paso. Montañas, muchos árboles, naturaleza, el agua absolutamente cristalina y azul y animales libres. Un sueño.

Al igual que en Bled, el agua del lago Bohinj es templada por lo que es un placer meterse a nadar, sobre todo para contrarrestar el calor del verano esloveno. Me quede varias horas recorriendo el lugar, apreciando y sacando muchas fotos. Hay menos gente que en Bled por lo que el lugar se siente más propio. En el trayecto que rodea al lago me encontré con varias vacas que estaban sueltas. Me adentre en un pueblito de casas super pintorescas y después de un tiempo me dispuse a emprender el retorno a Bled.

Apreciando el amanecer desde Ojstrica

En el  monte de Ojstrica hay un mirador desde donde se puede apreciar todo el lago y si somos lo suficientemente madrugadores, podemos ver el sol nacer al amanecer.
Me levanté a las 4.30 de la madrugada para comenzar la caminata hacia el monte de Ojstrica. Llegué un poco pasada las 5 y me dispuse a esperar la salida del sol. Despertarse tan temprano es una tortura, pero la salida del sol desde Ojstrica es algo que vale absolutamente el esfuerzo. Se ven unas postales mágicas que por suerte pude capturar con mi cámara.

El resto del día transcurrió como siempre. Nadando en el lago y disfrutando de estar tirado en la orilla. Así fue como me despedí de Bled, un lugar donde me conecté conmigo mismo.

En conclusión: Bled es un lugar fantástico que vale la pena visitar y quedarse algunos días.
Bien entrada la noche, tenía que tomar un FlixBus rumbo al próximo destino: Praga.

Qué hacer en Bled?

Dar la vuelta al lago por el sendero que lo costea. Es una caminata larga pero que realmente vale la pena, las vistas y el paisaje son hermosos y la gran mayoria del trayecto lo haras bajo la sombra de los arboles que rodean al lago.

Subir al famoso Castillo. La entrada cuesta 11 euros

Recibir el amanecer desde el mirador Ojstrica. Para esto hay que despertarse realmente temprano. En verano, el sol sale a las 5 am y a esa hora ya querriamos estar en la cima del monte para apreciar la salida del sol y sacar unas buenas fotos.

Tomar una pletna. Es el bote colectivo con el que puedes ir a visitar la iglesia de la isla. Cuesta 12 euros 

Tomar un cafe con vista al lago. Hay muchas cafeterías alrededor del lago desde donde puedes apreciar las vistas

Probar la cream cake. Es la famosa torta típica de Bled

 

Qué hacer en Bohinj?

Disfrutar del lago y bañarte en sus aguas cristalinas (en caso de que lo visites en verano) 

Visitar las casitas del pueblo que se encuentra al lado del lago, con un paisaje y unas vistas increíbles 

Conocer la cascada Slap Savica. Es una hermosa cascada con forma de A que se encuentra a 10 km del lago

Viajar en el teleférico del monte Vogel (20 euros en verano) + info aqui

Algunos precios de Bled

  • Bus desde Liubliana: 7,8 euros
  • Hostel Ace of Spades: 28 euros
  • Cerveza Lazko (en el supermercado): 1 euro
  • Helado de 2 gustos: 4 euros
  • Bus a Bohinj: 3.5 euros
  • Cafe con leche y un croissant relleno: 2.8 euros
  • Bus de Bled a Praga: 35 euros

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Viajero Apasionado. Fotógrafo y Diseñador Gráfico.

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