Uganda, universo de gorilas

La primera vez que googleé <Ver Gorilas> fue hace más de diez años y pensé que jamás iba a poder concretarlo. Felizmente cumplí ese sueño y lo hice en uno de los lugares más hermosos que conozco. Uganda es un universo de contradicciones, donde a simple vista prima la miseria y la austeridad, pero que esconde una variedad infinita de riquezas y la gente más dulce que me haya cruzado en cualquier otro país.Y para despejar fantasmas: nada de tanques, bombas o guerras civiles.

uganda

Persiguiendo la naturaleza

Viajé con mi pareja a Uganda a fines de Enero del 2017 (buena época) en el marco de una experiencia que nos llevó un mes y que además incluyó Tanzania y Zanzibar. Siempre definí mis viajes por la riqueza natural de los destinos: Me fascina la naturaleza en cualquiera de sus formas: montaña, playa, mar, río, lago, sabana, pampa, llanura, desierto… Sea lo que sea, tiene su encanto y esconde habitantes diversos y fascinantes. Claramente, Uganda es todo eso y más: estábamos en el momento justo para “afrontar lo que nos esperaba”. Y digo afrontar, porque realmente no teníamos idea de qué se trataba.

Volviendo al destino, Uganda es el país de los gorilas, si lo que buscas es el concepto tradicional del safari (leones, elefantes, etc.) sugiero otros países como Tanzania o Kenia, que tienen parques más grandes con mayor densidad de animales.

Preparación del viaje

Me gusta la carpa y la mochila, andar y ver qué onda. Nunca pude organizar un viaje con anticipación, leer foros y analizar opciones. A mi me gusta llegar, ver y que sea lo que tenga que ser. Que el universo disponga. Uganda y mis soñados gorilas, sin embargo, me presentaron el primer desafío: llegamos y vemos? Así como así? Da para improvisar?. Mi conclusión luego de hacer el viaje: NO. Preferiblemente, no improvisar. Salvo que realmente dispongas de mucho tiempo, bastante coraje y sobre todo, PACIENCIA.

El primer punto por el cual es sugerible llevar algo armado, es que para ver los gorilas es obligatorio gestionar un permiso de ingreso. El Parque Bwindi tiene sólo 3 familias de gorilas abiertas al turismo, y cada una recibe un máximo de 8 personas por día por un periodo de 1 hora. Al momento de gestionar el permiso te asignan una fecha (de acuerdo a la disponibilidad y tu solicitud) y una familia. Aparentemente el permiso se puede gestionar por Internet a través de la página de la UWA aunque personalmente no encontré el modo y jamás respondieron mis correos de consulta. Además, aunque el trámite pueda hacerse online, después hay que retirar el permiso en las oficinas gubernamentales en Kampala. El permiso tiene un valor de USD 600.

El segundo punto es que Uganda es realmente desordenada. No creo que algún país de Sudamérica se le compare en caos y falta de planificación urbana y vial.  El transporte público es directamente informal y el aeropuerto se encuentra bastante lejos de la capital,  que es una explosión de gente, vehículos y animales. Otro detalle para nada menor, es que salvo las zonas céntricas, las demás áreas carecen de alumbrado público lo que convierte el movimiento nocturno en una hazaña. Lo óptimo es llegar al aeropuerto en horario diurno para evitar que el primer contacto con el lugar sea tan shockeante.

Dudas a la hora de contratar

Sin embargo, ¿cómo elegir desde acá qué contratar en un país del que directamente no sabemos nada? Contratar a través de agencias argentinas (o de tu país – en el caso de no ser argentino – ), desde ya sugiero descartarlo salvo que dispongas de un amplio presupuesto y no quieras esforzarte en el armado del viaje. Pero en ese caso, te advierto que 7 días te van a salir más caros de lo que nosotros gastamos en un mes.

Mi objetivo era dar con una agencia de Uganda y no las internacionales que se terminan llevando la plata a otros países. Mandé mails a más de diez agencias. Continué el diálogo con la que me mostró mayor flexibilidad a la hora de armar el paquete y abaratar costos (estaba segura que los paquetes incluían comodidades que nosotros estábamos dispuestos a obviar con tal de pagar menos): Greenzone Safaris. Intercambié mas de 100 mails con el santo de Steve (tomusangesteven@yahoo.com) que me mandó hasta los papeles de inscripción de la agencia a un organismo ugandés de turismo que yo ni siquiera conocía. Lo cansé a consultas, pero yo necesitaba una herramienta para juntar el coraje suficiente para girar los USD 2400 que invertimos en esa experiencia (aja! Ahora entienden por qué la duda!!!).

Itinerario

Finalmente contratamos una excursión de 4 días que nos costó USD 600 a cada uno e incluía alojamiento, comida, ingreso a parques, traslados, guía y conductor, y que recorría los siguientes parques:

  • Parque Nacional Bwindi: Gorilas de Montaña
  • Parque Nacional Queen Elizabeth: Safari Tradicional; aunque sólo de pasada hacia el siguiente parque
  • Parque Nacional Kybale: Chimpancés

uganda

Inicio del viaje: Rumbo al Parque

Llegamos a Uganda a las 19 hs. (como mencioné más arriba, preferible evitar). Steve nos buscó por el aeropuerto y nos llevó al Hostel Uganda Backpackers Wakaliga (el lugar está bastante más deteriorado de lo que se ve en la foto y al menos nosotros no vimos la pileta).

A la mañana siguiente, nos buscaron en el hostel bien temprano para comenzar nuestro viaje hasta el Parque Nacional Bwindi. Viajamos todo el día (link ruta) algo que puede sonar cansador pero que realmente estuvo increíble: conocimos el país a través de sus caminos, observando cómo son sus pueblos, el movimiento, la variedad de sus paisajes, etc. Viajamos con un conductor, Jimmy, que pertenecía a una de las 7 tribus que habitan Uganda, y con nuestro guía Steve, con quien me había escrito para coordinar el viaje. Steve vivía en la capital y tenía un perfil más “urbanizado” por lo cual las conversaciones con ambos fueron sumamente enriquecedoras, ante cualquiera de mis millones de consultas, accedíamos a respuestas complementarias y súper interesantes.

En este tramo del camino cruzamos la línea del Ecuador, lugar donde hicimos una parada para ver cómo de manera muy curiosa el agua giraba para un lado o el otro según en qué lado de la línea te encontrases. Más allá del hito y la relevancia de este punto del camino, lo que más me llamó la atención fue un cartel gigante que decía “La malaria no mata. Lo que mata es la corrupción”. Y muchas de nuestras conversaciones los días posteriores giraron en torno a eso; después de todo, sudamericanos y africanos tenemos mucha tela para cortar en la materia.uganda uganda uganda

Conociendo pueblitos

Así pasamos el primer día, conociendo pueblitos, parando en diferentes puntos y viendo gente vestida de la manera más diversa, carteles escritos en las lenguas más diversas… e intentando descifrar un poco en qué misterioso mundo nos habíamos metido.

En cada uno de los pueblitos se repetían algunas imágenes: gente en calles, veredas y viviendas muy precarias, muchos muchos muchos niños sueltos, gente caminando rumbo a sus trabajos en el campo y una escena que sería la postal de estos países africanos: Gente (en especial niños y jóvenes) cargando bidones para buscar agua en alguna canilla pública.

Por lo que Jimmy nos contó, la gente que vive en las afueras de las ciudades trabaja sobre todo para el día a día y toda la familia lo hace: cualquiera sea su edad. Posiblemente un integrante de la familia vaya a trabajar a la ciudad, o sea empleado en alguna estancia o establecimiento (turístico, agrícola, etc); mientras el resto se queda trabajando en cultivos de te, café y banana principalmente (a veces en parcelas propias, a veces en superficies ajenas).

Todo el trabajo es 100% manual: desde el arado de la tierra hasta la cosecha y venta, pasando por todas las etapas de plantación.

uganda

Musungo!

La segunda postal que nos acompañaría todo el viaje sería la de los chicos corriendo en la ruta y saludándonos con increíble alegría al grito de Musungo Musungo! que quiere decir <hombre blanco>

Cerca de las 18 hs. llegamos a Buhoma, la “aldea” que está a la puerta del parque, donde nos hospedamos en una habitación divina con plena vista al Bwindi. Le dicen Impenetrable, y realmente lo es: la espesura de su vegetación, la bruma que lo envuelve como un fantasma, la densidad de los sonidos de sus habitantes. Desde mi punto de vista, no sólo es impenetrable desde lo visual y físico: nada de lo que generemos con la imaginación puede penetrar esa espesura y alcanzar lo que realmente es.

Caminamos las escasas calles bajo la mirada curiosa de sus habitantes e inmediatamente fuimos cautivados por el sonido de lo que parecía ser un coro de niños. Efectivamente, llegamos a un espacio donde un grupo de chicos de edad escolar primaria y secundaria cantaban y bailaban algunas coreografías. Fuimos recibidos por un coordinador que nos explicó que se trataba de una ONG Canadiense que ofrecía a los chicos del lugar diferentes talleres de arte para que ocupen su tiempo luego de la escuela y no caigan en el corriente hábito de mendigar plata a los turistas.

Vale aclarar que el flujo de turistas por día en el lugar es bastante escaso, ya que al parque solo ingresan 18 turistas por día, 6 para cada familia de Gorilas.uganda

Los niños locales

Si bien estaba claro que los acontecimientos estaban armados a propósito para cautivar a los turistas que llegaban o terminaban su recorrido por el parque, nos encantó la experiencia. En primera instancia, porque fueron muy cariñosos pero sin caer en la escena forzada de <sonreímos y abrazamos a la gente blanca porque sabemos que a ellos les enternece la gente negra>; y en segunda instancia, porque te invitaban a ser parte de sus ensayos pero sin montar una escena “espectacular” generando un contacto que a mi entender, y a diferencia de otros espacios, fue muy genuino.

A lo largo del viaje vimos muchos niños que nos ofrecían la opción de sacarles una foto, o sacarnos una foto con ellos a cambio de plata… En lo personal, me movilizaba mucho ver cómo habían interpretado el espíritu amarillista de la gente blanca buscando la típica postal “hermandad racial”. Verlos objetivarse y ofrecerse como mercancía me generó una constante angustia y en ningún momento nos permitimos entrar en ese juego o hacerles sentir que ellos eran parte de ese “safari” fotográfico que parecíamos estar buscando.

Volviendo al tema, luego de ver sus bailes y bailar con ellos nos mostraron los dibujos y artesanías en madera que hacían en sus talleres y nos los ofrecieron a la venta. Cuando elegías lo que te gustaba te contaban quién lo había hecho y le dabas la plata al niño en persona. Un gesto simple pero me pareció valorable.

Como consejo, aprovechen para comprar los regalitos ahí y contribuyen a resolver múltiples causas mientras pagan algo mucho mas accesible que en cualquier local comercial.

Luego de una cena deliciosa como todas las que comimos en Uganda, nos fuimos derechito a la cama para prepararnos para el momento que más esperaba en el viaje.

uganda

Parque Nacional Bwindi

En el ingreso del parque nos dieron una pequeña charla informativa sobre cómo funciona el Parque y qué hacer y qué no hacer frente a los gorilas. Luego nos dividieron en los grupos con los que comenzaríamos la excursión: 8 turistas + el guía + 2 rangers que acompañan para controlar cualquier situación que pueda acontecer + los porteadores contratados por quienes deseen que les lleven la mochila + 2 trackers que en realidad se suman al momento de encontrar a los gorilas, ya que son ellos quienes salen temprano a rastrearlos por el parque.

Antes de salir, el guía nos contó qué características tenía la familia que nos habían asignado, reiteró algunos detalles y comenzamos la caminata. Es imposible saber de ante mano cuánto tiempo llevará encontrar la familia asignada, a veces se camina 1 hora, otras puede llegar a demorarse 3 o 4 horas. Como mencioné antes, comenzamos a caminar en la dirección que los trackers nos fueron indicando por handy: Ellos comienzan dos horas antes a rastrear el objetivo en el punto donde la familia fue vista por última vez el día anterior, y de allí se proponen encontrar “el nido” que es como llaman al lugar donde pasaron la noche, para luego entonces buscan indicios de sus desplazamientos.uganda uganda uganda

El impenetrable: un universo de múltiples verdes

El camino es increíble, el impenetrable es un universo de múltiples verdes y la más variada cantidad de especies vegetales. Todo el recorrido en sí mismo fue espectacular, pero lo que sucedió al momento de encontrarlos es indescriptible, e imagino que es una experiencia muy íntima y personal. En mi caso, realmente estaba cumpliendo un sueño que creía imposible. Después de todo lo vivido, ahí estaban dispersos y camuflados en la espesura. Nos recibió el Silverback con una actitud muy poco hospitalaria, en una típica escena de película donde gritaba y se golpeaba el pecho. Realmente asustaba. El guía gritaba “nadie corra, nadie corra, todos tranquilos, nadie corra”, lo cual claramente no contribuía a inspirarnos tranquilidad, pero ahí entendí por qué habían insistido tanto en que no saliéramos corriendo: realmente daban ganas!

Pasamos la siguiente hora descubriéndolos y redescubriéndolos. A diferencia de otros casos que escuché, nos tocó un grupo bastante inquieto. Según nos indicó el guía, el lomo plateado estaba muy molesto porque otro macho había invadido su territorio y esa inquietud se contagió a toda su familia. Después de ese primer momento donde pudimos verlo enojado y bien cerquita, el animal se fue y al rato podíamos escuchar los gritos de las peleas. Las hembras, las crías y los más jóvenes fueron de lo más generosos: se dejaron encontrar en la densidad de la vegetación, se mantuvieron inquietos pero cercanos, y nos clavaron sus ojos llenos de paz y misterio. La emoción te trasciende, te eleva: te sentís muy minúsculo en la inmensidad de esa vegetación y ante la imponencia de esos animales.

El tiempo pasó volando y en un contexto de mucha libertad para los animales y muy controlado en relación a las personas: dónde ubicarnos, por dónde movernos, etc. Cada segundo de proximidad valió enteramente la pena, y la intimidad de la propuesta la convirtió en algo todavía más valioso.uganda uganda uganda uganda

Parque Nacional Kybale

Al día siguiente nos despedimos del hermoso e inolvidable Bwindi para irnos al Parque Kybale, tierra de los chimpancés. El paisaje cambió totalmente: se fue la selva y las pequeñas plantaciones para dar lugar a la sabana africana en el Parque Nacional Queen Elizabeth, el cual atravesamos de sur a norte (link ruta). Elefantes muchos, monos muchos y variados, jirafas búfalos, Uganda kob, topi y otros animales nos sorprendieron en el camino.

Llegamos al paradisíaco lugar donde nos alojaríamos: una cabaña circular con vista a una hermosísima laguna de volcán, y nos preparamos para la experiencia que nos esperaba el día siguiente.

La excursión al parque Kybale fue corta pero intensa y contundente. Nuevamente los grupos eran reducidos (máximos 6) e íbamos selva adentro con un guía. Encontramos a los chimpancés rápido y sumamente relajados. Los guías nos dijeron que habíamos sido sumamente afortunados de encontrar tantos chimpancés en el piso, cuando lo normal es verlo arriba de los árboles comiendo. Agradecí la cercanía de su presencia, ahí estaban esos “humanos peludos” siendo tan parecidos a nosotros! Sus posiciones, la expresión de sus rostros, sus miradas… uganda uganda uganda

De película

En un momento nos pasó algo increíble: el líder de la manada empezó a gritar desde un determinado lugar (según el guía avisaba que había comida) y cuando nos dimos cuenta estábamos en el medio de una procesión de chimpancés. Fue muy irreal, parecía con todas las letras una escena del planeta de los simios, pero con nosotros adentro. Los sonidos del llamado y las respuestas, más las siluetas de decenas de Chimps caminando entre los árboles terminaron de sellar una experiencia mágica.

La excursión duró apenas 2 horas, los que nos dio tiempo a recorrer un poco más la zona con Jimmy y Steve y preparar todo para partir.

Al día siguiente, cerramos nuestros días en Uganda recorriendo la caótica e inabarcable ciudad de Kampala. Mi teoría es que uno no alcanza a tomarle el pulso a una ciudad sin conocer su mercado, motivo por el cual, luego de insistir un poco, allá fuimos. Jimmy y Steve nos llevaron a recorrer y nos sugirieron diferentes platos para probar. Claramente no era un punto turístico en el ecosistema ugandés, ya que éramos las únicas personas blancas en ese caos de productos y animales, pero la experiencia estuvo encantadora y fue el toque final para irnos con una idea un poco más completa del lugar.

Tips Viajeros

  • Argentinos no necesitamos visa, se paga al ingresar al país (USD 50). Aparentemente hay una visa que incluye todos los países de África del Este y cuesta más barato que pagar visa en cada país, pero nosotros no nos enteramos a tiempo (sugiero averiguar en caso de conjugar otros destinos).
  • Obligatorio (y realmente obligatorio) vacuna contra la fiebre amarilla con más de 15 días de antigüedad.
  • Sobre la Malaria: la píldora es opcional. Nosotros no la tomamos y muchas de las personas con las que nos cruzamos habían tomado la misma decisión.
  • El pasaporte no debe vencerse antes de los 6 meses posteriores a la fecha del viaje.
  • No reciben USD anteriores al 2006. Y NO los reciben. De hecho es difícil vender los anteriores al 2009.
  • No reciben tarjeta de crédito en prácticamente NINGÚN tipo de comercio.
  • Western Union nos resultó la mejor opción para enviar dinero.
  • Indispensable el manejo del Inglés. Casi nadie maneja otro idioma y de hecho el ingles ya es un recurso escaso y precario.
  • No es común que usen aire acondicionado así que ir mentalizados al calor y la humedad.
  • Nosotros no tuvimos mosquitos, pero el repelente es fundamental.
  • La comida es super sana y riquísima. Nada de temerle a las frituras o al exceso de condimentos.

Repasando números

  • Permiso Gorilas (GorillaPermits): USD 600 por persona.
  • Excursión durante 4 días: USD 600 por persona.
  • Hostel: USD 30 (habitación matrimonial con baño).
  • Aéreos: USD 1500.  Tramos Córdoba > Bs As > San Pablo > Johannesburgo (Sudáfrica, donde paramos 4 días) > Uganda. El regreso fue Tanzania > Sudáfrica > San Pablo > Bs As > Cba.

uganda

Soy Ana Julia, tengo 31 años y soy cordobesa, y de lo más cordobesa que se puede ser.

Soy scout desde los 10 y a través de ese espacio fue creciendo este gran amor por la naturaleza que es el motor de mis viajes. Me encanta descubrir la variedad de formas en las que se expresa, y las diferentes especies y culturas que habitan cada una de esos rincones. Espero que hayas disfrutado el relato sobre mi experiencia en Uganda.

Con Fede (Backpacker Mood) nos conocimos en Jericoacoara (Brasil), en el final de un viaje que en el 2009 hice con mi vieja por la cuenca del Río Amazonas. Después de un mes de recorrer esa fascinante selva desde Perú hacia Brasil, coincidimos con este «flaco de Quilmes» en el momento en el que ambas partes necesitábamos un poco de compañía nueva y argenta; y el encuentro resultó un éxito 🙂

Seguime en mis redes: Instagram Facebook

 


Hasta aquí llegó mi post sobre el Uganda, universo de gorilas. Espero que te haya gustado.
Si es así te invito a comentar, recomendarlo a tus amigos viajeros o compartirlo en las redes sociales.
Te lo agradezco de antemano.


Seguime en las redes sociales

Facebook
Backpackermood

Instagram 
Backpackermood
Retratosxelmundo
Fedemarinic


Ayudame a seguir viajando

Hostelworld me da una comisión por cada persona que reserva a través de este link y lo que vos pagas es exactamente lo mismo que pagarías si ingresaras directamente por la web o la aplicación. Por lo tanto si reservas desde aquí me estas ayudando a continuar con mi viaje alrededor del mundo. Muchas gracias de antemano!

 

Backpacker Mood | Life is a journey not a destination

 

Comments

comments

Author

Viajero Apasionado. Fotógrafo y Diseñador Gráfico.

Write A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.